Contenido del curso
Introducción
Ubicar al estudiante en el proceso, alinear expectativas y generar apertura emocional.
0/2
Cómo se generan los bloqueos emocionales
Que el estudiante entienda el origen del problema.
0/2
El proceso biológico de la liberación emocional
Dar base científica y generar credibilidad.
0/2
Proceso simbólico
Activar el nivel profundo del ejercicio.
0/2
Preparación del ejercicio
Evitar errores y preparar correctamente.
0/2
Integración, continuidad y profundización
Consolidar el proceso.
0/2
Liberación emocional guiada: sana desde la raíz

Uno de los errores más comunes cuando una persona comienza un proceso de liberación emocional es intentar resolver todo de una sola vez.

Es comprensible.

Después de todo, todos tenemos múltiples experiencias que nos han afectado a lo largo de la vida.

Sin embargo, este proceso funciona mejor cuando se trabaja de forma ordenada y específica.

Por eso, el primer paso consiste en elegir correctamente qué experiencia vas a trabajar.

 

Muchas personas dicen cosas como:

  • «Quiero sanar mi infancia.»
  • «Quiero sanar mi relación con mis padres.»
  • «Quiero sanar mis relaciones.»

Aunque estas intenciones son válidas, son demasiado amplias para comenzar.

La mente procesa mejor los eventos concretos.

Por ejemplo:

  • el día que recibiste aquella crítica que nunca olvidaste;
  • la discusión específica que marcó tu relación;
  • el momento en que sentiste abandono;
  • la situación en la que experimentaste humillación o rechazo.

Cuanto más específico sea el evento, más efectivo será el trabajo.

 

Imagina una pared construida con ladrillos.

La pared representa el problema actual.

Cada ladrillo representa una experiencia emocional.

Intentar derribar la pared completa de una sola vez suele ser difícil.

En cambio, si comienzas retirando ladrillos uno a uno, la estructura comienza a debilitarse.

Así funcionan muchas heridas emocionales.

No están formadas por un único acontecimiento.

Están construidas por múltiples experiencias relacionadas.

 

No comiences por el evento más intenso.

Este es uno de los consejos más importantes de todo el curso.

Muchas personas piensan:

«Si voy a hacerlo, voy a empezar por lo peor.»

Normalmente eso no es recomendable.

¿Por qué?

Porque todavía estás aprendiendo el proceso.

Es mejor comenzar por una experiencia de intensidad media.

Algo que tenga carga emocional, pero que no te desborde.

 

Nadie entra por primera vez a un gimnasio y comienza levantando el peso más grande.

Primero desarrolla técnica.

Después desarrolla capacidad.

Finalmente trabaja con cargas mayores.

La liberación emocional funciona de forma parecida.

Cada carta fortalece tu capacidad para procesar emociones.

 

Una buena experiencia para comenzar suele cumplir tres características:

  • aún genera emociones cuando la recuerdas;
  • puedes identificar claramente lo que ocurrió;
  • sientes que quedó algo pendiente.

No tiene que ser el evento más grave de tu vida.

Solo debe ser suficientemente significativo para ti.

 

Algo muy importante:

No trabajamos la gravedad del evento.

Trabajamos la intensidad emocional que dejó.

Lo que para una persona fue un comentario sin importancia, para otra pudo convertirse en una herida profunda.

No compares tu experiencia con la de nadie más.

 

Es normal que cuando comenzamos a observar nuestro mundo emocional, muchas experiencias empiezan a aparecer.

No intentes trabajarlas todas juntas.

Haz una lista.

Anótalas.

Y trabaja una por una.

 

No necesitas sanar toda tu historia hoy.

Solo necesitas elegir correctamente el primer paso.

 

 

MICRO-EJERCICIO

Escribe:

  • Tres experiencias que aún generan emociones cuando las recuerdas.
  • Cuál de ellas parece adecuada para comenzar.
  • Qué emoción principal está asociada a ella.
Scroll al inicio